
Antes de ayer llegó a mis manos un cuento que me pareció de carácter excepcional. Tenía que ser de
Leónidas Andreyev, por supuesto. Este dramaturgo y cuentista que sufrió más de una vez las duras críticas de la comunidad literaria rusa gozaba de una calidad finísima para meter al lector en la atmósfera de sus narraciones.
Es así como en
La risa se nos cuenta la historia de unos amigos que deciden ir a una fiesta disfrazados. Al estar desprovista la tienda de disfraces de atuendos limpios y de buena calidad, estos amigos se ven obligados a disfrazarse de personajes indeseados. De este modo es como el protagonista se disfraza de
mandarín.
El atuendo consiste en el típico traje, pero con un aditivo que resignifica al disfraz en sí mismo: una
máscara. Este es el cuento: la máscara. Este elemento del disfraz causa una
risa incontenible a aquellos que la miran, a tal punto que lo único que puede expresar el protagonista en todo momento es risa. Solamente risa.
Continuar leyendo...