Muchas veces uno vuelve hacia los libros que marcaron su infancia, y sin dudas El Principito debería formar parte de la biblioteca temprana de todos los niños y niñas del mundo. Se trata de un vistazo muy tierno y realista a algunas de las prácticas que los adultos realizan aún sin darse cuenta.

El pasaje de niño a hombre que retrata Antoine de Saint-Exupéry fue traducido a más de 180 lenguas lo que lo convierte en uno de los relatos cortos más importantes de la literatura universal.

El príncipe y la rosa

Príncipe de un planeta lejano, el personaje que da nombre a la historia se encuentra con el autor del libro que a su vez es un aviador extraviado en el desierto del Sahara después de un desperfecto técnico.

A través de sus conversaciones, Saint-Exupéry da cuenta de su visión singular sobre la vida, el amor y la amistad, así como de la humanidad en su estupidez y la sencillez y bondad de los niños, que a medida que crecen la pierden.

Un viaje al interior del autor

A través de la narración, sencilla pero muy profunda en sus lecturas, y de los dibujos realizados por el propio autor, El Principito nos va llevando a través de un recorrido que abarca desde las concepciones estéticas hasta los sentimientos de amor y amistad, o el sentido de la sabiduría.

El Principito viaja por muchos mundos y en su relato intenta explicarle al aviador lo que a ido aprendiendo en sus viajes. En los 6 planetas diferentes donde ha estado conoce a un rey, un vanidoso, un farolero, un geógrafo, un hombre de negocios y un borracho, y todos ellos le dan a entender en algún sentido lo vacías que son las vidas adultas aún cuando las llenen con riquezas, bebidas o conocimiento.

Zorros, rosas, y baobabs

Los personajes de fábula de El Principito le van aportando diferentes conocimientos, como el geógrafo que le habla de lo efímero de la vida o el zorro que le explica el valor y los sacrificios que hay que hacer por la amistad.

Pero al final, tras leer El Principito, uno se queda con frases increíbles que resumen un modo de entender la vida. Como que "lo esencial es invisible a los ojos", o que las cosas importantes lo son porque nosotros las amamos.