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Es a través de una interesante selección de fotografías de la revista Life que me inspiro para escribir en esta oportunidad. En ella se ingresa al mundo de los alcohólicos y los adictos en la literatura. Para entrar al sitio haz click aquí.

Será mayor o menor el conocimiento que podemos tener sobre literatura, sin embargo, todos tenemos bastante claro que desde siempre existió una relación (a veces demasiado estrecha) entre muchos escritores y el alcohol. A tal punto que en una gran parte de estos casos se producían claras adicciones. Es el alcohol (y frecuentemente también las drogas) las que parecen funcionar a la hora de expandir la creatividad del artista.

Una de las asociaciones que hago automáticamente es con el ajenjo o absenta. Esta es una bebida con alto contenido alcohólico (de hasta 89,9º) que fue muy popular en Francia, durante la última parte del siglo XIX. Este éxito se debió, principalmente, a que los artistas románticos la bebían con asiduidad. Escritores tales como Oscar Wilde, Charles Baudelaire y Ernest Hemingway la consumían con el objetivo de inspirarse. De hecho, basta citar a Oscar Wilde para ilustrar este punto. Él se preguntaba: “¿Cuál es la diferencia entre un vaso de absenta y el ocaso?

Por otra parte, en los Estados Unidos siempre existió una íntima relación entre el alcohol y la literatura. De sus 7 premios Nobel, 5 de ellos eran alcohólicos (damos nombres: Sinclair Lewis, Eugene O’neill, Wiliam Faulkner, Ernest Hemingway y John Steinbeck). Más tarde otros reconocidos autores norteamericanos continuarían con esta tendencia. Podemos citar a Jack London, F. S. Fitzgerald, Tennessee Williams, Carson McCullers, John Cheever, Truman Capote y Raymond Carver.

Sin dudas, un tema que no se agota fácilmente. De todas formas, si les interesa tener un acercamiento mayor, les recomiendo entrar aquí.

*En la imagen (y entre copas): Bukowski.