El diario de Alejandra Pizarnilk
“Quisiera que mi miseria fuera traducida a la mayor belleza posible”
Probablemente los diarios personales sean una de las maneras más directas de entrar al mundo de un escritor. En el año 2003 se publicaron los “Diarios” de Alejandra Pizarnik. Esta escritora argentina, que nació en 1936 y terminó suicidándose a los 36 años, se dedicó a la poesía surrealista y también a escribir en su propio diario.
Fue a partir de 1955 que su diario se convirtió en un lugar de aprendizaje. A través de él practicó la escritura. Es a partir de 1960 y durante su estancia en París donde escribe reflexiones sobre sus lecturas y sobre sus experiencias personales. Más allá de que es la etapa de su vida en donde más viaja su diario lejos está de ser un diario de viaje. Tengamos en cuenta que Alejandra concebía su diario como parte de su obra literaria. Escribir en su diario le resulta tan indispensable como escribir poesía.
Sin embargo este diario ha sufrido grandes mutilaciones: fueron censuradas más de 100 páginas. La mayoría de estos textos se refieren a temas sexuales o íntimas. Anna Becciú, la encargada de editar la obra se defendió al afirmar que "He tenido en cuenta el principio de respeto a la intimidad de terceras personas nombradas, aún vivas, y a la intimidad de la propia diarista y de su familia".
De todas formas cito unas frases de Leonard Woolf, esposo de Virgina Woolf, que me parecen apropiadas: "...casi siempre es un error publicar parcialmente diarios o correspondencia, de manera principal cuando las omisiones se efectúan con la finalidad de proteger la sensibilidad o la reputación de personas vivas. Casi siempre, las omisiones alteran u ocultan la verdadera personalidad del autor del diario o de la correspondencia y dan lugar a un cuadro académico, en el plano material, al eliminar arrugas, granos, ceños y asperezas. En el mejor de los casos, e incluso tratándose de diarios sin expurgar, nos dan un retrato deformado o parcial del autor, debido a que, tal como Virginia Woolf advierte en este diario, fácilmente se incurre en la costumbre de hacer constar un determinado estado de ánimo como, por ejemplo, el de irritación o de infelicidad, y de no escribir el diario cuando se experimentan estados de ánimo opuestos. En consecuencia, el retrato es, desde el principio, desequilibrado, y entonces, si otra persona deliberadamente elimina otro rasgo del autor, el retrato se transforma en una simple caricatura".
Algunos fragmentos del diario puedes leerlos aquí.
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Comentarios recientes
- Rafael Duran - Hace muchos años escuche esta
- Anónimo - No tenes las ligas donde
- Katherine - Me fascinan los felinos, el
- Redes - Gran autor, inigualable!
- Karina - tengo mcha curiosidad por



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