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Sin dudas que el incendio de la Biblioteca de Alejandría fue una de las catástrofes más importantes dentro de la historia de la cultura occidental. En ese incendio se perdió una cantidad innumerable de obras que jamás podrán ser recuperadas. Esta biblioteca estaba situada en la ciudad egipcia de Alejandría y se cree que fue creada a principios del siglo III A. C por Ptolomoeo I Sóter.

Esta biblioteca contaba con el apoyo estatal. Los reyes de Egipto se preocupaban en conseguir una gran cantidad de libros, los cuales eran traídos desde todas partes del mundo civilizado. Según las estimaciones de Juan Tzetzes, monje bizantino que vivió en el siglo XIII la “pequeña biblioteca”, estaba conformada por 42.800 rollos de papiro y la “biblioteca del palacio” poseía 490 mil rollos. Tengamos en cuenta que un rollo de papiro constaba de un promedio de veinte hojas. Si empezaramos a calcular veríamos que la cantidad de información era inmensa.

Las verdaderas causas del incendio de esta biblioteca no han sido descubiertas todavía. Lo poco que se sabe es que ese final debe situarse durante el siglo III o IV.  Según algunas versiones fue el califa Omar quien incendió la biblioteca basándose en el argumento de que “Los libros de la Biblioteca o bien contradicen al Corán, y entonces son peligrosos, o bien coinciden con el Corán, y entonces son redundantes”.  De todas formas, cuando esto sucedió la biblioteca ya había sufrido grandes pérdidas en otras catástrofes.

Actualmente existe una nueva Biblioteca Alejandrina, la cual fue inagurada en el año 2003 en la misma ciudad. Para esto fue necesario la colaboración económica de distintos países europeos, americanos y árabes, a lo cual se sumó el apoyo del gobierno de Egipto y la UNESCO.

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