7132449a16090619_large.jpeg

Esta imagen es de una de las portadas de TIME del año 1937. La fotografía fue tomada por Man Ray y  quien aparece es Virginia Woolf. Esta escritora londinense fue una más de las tantas que terminó su vida con el suicidio: se ahogó en el río Ouse, cerca de su casa. Dejó dos cartas, una para Vanessa Bell, su heramana, y la otra para Leonard Woolf, su marido, la cual encontré en Literaturas.com y me parece que vale la pena compartirla.

"Querido: Estoy segura de que me vuelvo loca de nuevo. Creo que no puedo pasar por otra de esas espantosas temporadas. Esta vez no voy a recuperarme. Empiezo a oír voces y no puedo concentrarme. Así que estoy haciendo lo que me parece mejor. Me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todos los aspectos todo lo que se puede ser. No creo que dos personas puedan haber sido más felices hasta que esta terrible enfermedad apareció. No puedo luchar más. Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y sé que lo harás. Verás que ni siquiera puedo escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte que… Todo el mundo lo sabe. Si alguien pudiera haberme salvado, habrías sido tú. No me queda nada excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo. No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que lo hemos sido nosotros. V."

El día anterior a su suicidio había desaparecido de su casa. Parece ser que los intentos ya habían sucedido esa misma vez cuando volvió a su casa completamente empapada. Si bien dijo que se había caído probablemente haya sido un intento fracasado de suicidio. La próxima vez colocó un montón de piedras en sus bolsillos. Esa fue la vez definitiva.

Virgina Woolf sufrió durante su vida una enfermedad mental que actualmente conocemos bajo el nombre de trastorno bipolar. La mayor parte de sus crisis nerviosas más importantes solían coincidir con los momentos en los que estaba terminando alguna de sus novelas. Como todos los escritores canalizaba sus propias experiencias negativas y las convertía en literatura, tal es el caso del personaje de La señora Dalloway quien también termina suicidándose.