Luis Rojas de Marcos y “Convivir”
Viernes, Febrero 29th, 2008
Los libros denominados “de autoayuda” forman parte de un género muy difícil de encasillar. El problema con ellos es que es imposible generalizarlos. Es verdad, existe mucha charlatanería, pero también están aquellos libros escritos por gente que verdaderamente sabe sobre lo que está hablando y que nos brindan consejos prácticos que nos ayudan a entender las cosas desde una perspectiva diferente.
Por esa senda es la que avanza la nueva creación del psiquiatra Luis Rojas de Marcos, que aborda los conflictos cotidianos en las relaciones personales y laborales. “Convivir” es una obra que no apunta a solucionar la vida de nadie sino a permitirnos comprender la compleja dinámica de las relaciones.
Muchas veces, la idealización del otro, la depresión, el miedo a la intimidad o la sensación de soledad, pueden ser factores que mal manejados pueden destruir nuestras conexiones con el resto. En esta obra, se resalta la importancia de la introspección, el conocernos a nosotros mismos y descubrir tanto nuestras fortalezas como nuestras mayores debilidades.

El escritor cubano Antonio Orlando Rodríguez ha ganado el Premio Alfaguara de Novela 2008 con su obra “Chiquita”. El premio consiste en unos US$ 175.000. Basta leer su obra para entender los motivos.
El momento final ha llegado. Así es, por fin todo concluye. El último libro de la saga más vendida de todos los tiempos ya está a la venta desde la tarde de ayer en su traducción al español. El estreno mundial ha sido un éxito. En la puerta de las librerías se avalanchaban miles de fanáticos en un frenesí de histeria por ser los primeros en obtener la traducción oficial de “Harry Potter y las reliquias de la muerte”.
Hoy les traigo un libro que acaba de ver la luz hace no mucho más de unas horas. Es una nueva obra del emergente escritor español Nacho Guirado. Una novela del nuevo género negro, policíaca, atrapante, desinhibida, con un argumento original y una trama por demás atrapante.
Es una situación muy compleja. Un escritor muere dejando una obra inconclusa. Antes de partir, solicita a su hijo que por favor, destruya esa creación. El hijo es el único que posee la llave del cofre que separa el único manuscrito de la mirada del público y de la ansiedad de los críticos. Todos quieren conocer la obra inconclusa, el hijo no sabe qué hacer.


